“Si el amor no te está brindando libertad, entonces no es amor”, dijo el maestro espiritual indio Osho. Y no le falta razón, específicamente para un gran número de personas cuya única “pesada cadena” es la de tener parejas sentimentales de su mismo sexo, a pesar de poseer el mismo amor, cariño, respeto, tolerancia, nivel de comunicación y, por qué no, peleas y discusiones, de una pareja heterosexual cualquiera. Entonces, siendo dos seres humanos racionales, ¿por qué hay que verlos como una lacra social, mirarlos de la peor forma ante una inesperada muestra de afecto, impedirles casarse y formar una familia? En síntesis, ¿imposibilitarlos de alcanzar la felicidad? Particularmente, el matrimonio homosexual ha generado gran controversia ya que, para algunos, es totalmente inconcebible que se dé entre dos personas del mismo sexo, citando en su defensa desde la Constitución hasta la misma Biblia. Refiere el artículo 5: “ La unión estable de un varón y una mujer , libres de impedimento ...
"El amor, como la tos, no se puede ocultar" (Aforismo medieval)