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Mostrando las entradas de febrero, 2015

La calor

Juro que hay momentos en los que no lo soporto. No solo es el sol, con sus rayitos metiches que queman y te nublan la vista a su antojo. Qué buen fuera solo eso, te pones en un lugar con sombra y listo. El problema es el sopor. El bochorno, o como quieran llamarlo. No lo soporto. Y mucho menos ahora, que tengo clases todos los días, y los lunes y martes incluso me quedó hasta la tarde. Fatal, peor que sauna aunque nunca he ido a alguno.  En serio. Cada minuto tengo que sacar lecturas o separatas de mi mochila, especialmente las más gruesas, y abanicarme con furia y descaro. El profe me mira pero no dice nada. Qué le queda, oponerse o burlarse sería inhumano, ignorante y necio de su parte. Incluso él no lo soporta pues observo que a cada rato se dirige a la puerta y se queda un toque al lado, recibiendo la máxima brisa fresca posible y tratando de almacenarla o por lo menos guardar su dulce recuerdo. Es que es INSOPORTABLE. Y no soy el único; todos mis compañeros lo hacen, con ga...

Topografía

La mañana no estaba soleada, lo que nos convenía mucho a todos. Llegué con un ligero retraso, 15 minutos, aunque los alumnos no estábamos completos y el profesor solo explicaba a un pequeño grupo. El escenario era el mismo que los dos últimos lunes: a 10 minutos de la puerta principal de la universidad, caminando entre laboratorios olvidados y chacras en producción se llega a un amplio espacio abierto. Pequeñas partes de jardín rodean un reservorio de agua turbia, protegida con geomembrana, por lo que se le conoce como "la laguna". Esta se encuentra frente a una colina de mediana altura, denominada " el cerrito" para mayor comodidad al referirse a ella. Se encuentra en el medio y corona todo el espacio, y desde su cima es posible apreciar gran parte del campus universitario, así como los edificios de los alrededores. En sus faldas se intercalan depósitos donde se realiza el proceso de compostaje, así como grandes invernaderos, protegidos con mallas por lo que no es...

De vuelta

Procrastinando en la red me acordé que tenía una cuenta en Blogger, y más aun, que tenía un blog que no recordaba su nombre pero que me dio las ganas de visitarlo. Lo encontré tal y como lo dejé: las entradas quietas, el diseño retro monse y el nombre que le puse: McCondo (y debo reconocerlo, estuve en la duda de si ponerle McOndo; quizá lo vuelva a cambiar en un tiempo). Sin embargo, algo llamó mi atención. Encontré 9 visitas a mi blog en un mismo día (1 de febrero) y, lo que más me sorprendió, que el 90% provenían del Perú. Cosa inusual pues los cuatro gatos que visitaban este blog eran de Estados Unidos o algún lejano país de Europa. Eso me dijo algo: quizá este blog no está tan muerto como pensaba. Y, en realidad, estaba desfalleciendo gracias a mí. Es más de medio año que no lo visito, y mucho menos escribo una puta entrada que justifique su existencia. Lo abandoné malazo. Pero eso cambiará (no sé cuántas veces lo he dicho jajaja). Mi vida no es la más emocionante del mundo...