Ir al contenido principal

Fuera de control

UNO
Empezó como cualquier tipo de relación a la que estoy acostumbrado este último tiempo. Nos conocimos por Tinder, preguntamos lo de siempre (nombre, edad, de dónde eres, qué haces por la vida) y, luego del riguroso cuestionario, intercambiamos números para whatsappear "porque no suelo entrar a esta app" (clásica excusa para sacar el cel jaja).
Nos escribíamos muy poco, y como siempre, el que iniciaba los intentos de entablar conversación era yo. En una ocasión, luego de saludarlo y ver cómo aparecían los indeseados checks azules y sin recibir una respuesta en horas, me asé y le dije que si no me quería hablar que se joda. Así lo hice y no le di mayor importancia. Media hora después, mientras ejecutaba mis rutinaria trotada interdiaria, recibí una inesperada llamada suya. "Llamando DiegoT" apareció en mi pantalla, interrumpiendo intempestivamente mi playlist favorita en Spotify: Juerga. Lo reconocí al instante pero para darle mayor sorpresa al momento le contesté con un dudoso: Hola?
"Hola, soy Diego, de Tinder. Cómo estas? Qué haces?" Le contesté como si hablara con un amigo de años, para aparentar familiaridad y empatía. "No pienses que no quiero escribirte, lo que pasa es que ando ocupado. Disculpa si pensaste mal". No podía creerlo. Nunca me había pasado que alguien se dignara llamar para disculparse por ese tipo de cosas. E incluso... quién llama, si tienes Whatsapp para lo mismo?! Le expliqué que no se preocupara, que lo entendía y que ya hablaríamos por ahí en un toque, cuando acabe de correr. Colgó.

DOS
Nuestras conversaciones no eran frecuentes, y más que todo versaban sobre preguntas banales. Por tanto no le presté mucha importancia. La sorpresa vino el sábado 23 de mayo. Para aquel día tenía una invitación a una reu con mis amigos de mi ex-U en casa de una de ellas, en La Molina. Sin embargo, como nunca no tenía ganas de ir, pues el día anterior había sido el tono de fin de parciales en mi actual U y terminé mal. No, no soy un juerguero de mierda, solo que ese finde coincidieron justo ambos eventos. Por ello, esa mañana de sábado planeaba qué excusa darles para no ir a dicha reu. 
Pero mis planes cambiaron a eso de las 6 de la tarde, cuando Diego me habla de la nada a preguntarme si tenía planes para esa noche. Esa es la típica pregunta para invitar a salir a alguien, la gran mayoría de veces, y acerté. Algo dentro mío me dijo que esa era la oportunidad de conocerlo al fin para así sacarme el clavo sobre este chico. Le mentí y le dije que ninguno, por lo que me propuso ir a Matadero en Barranco porque hace tiempo que no iba. La idea no me gustó mucho porque tengo mis reservas con ese eventito (musicales, específicamente), así que le propuse ir a la disco openmind más famosa del ambiente limeño. No le entusiasmó la idea, pero igual aceptó. Su "desilusión" no me gustó, así que le dije que estaba bien, que lo acompañaba a Matadero. Al parecer más animado, quedamos en encontrarnos a las 11 pm en el parque Kennedy.

TRES
A las 11.15 pm, luego de algunas llamadas para acordar un punto preciso de encuentro, nos vimos las caras frente al Mifarma que da al parque. La verdad es que quedé impactado. Es un chico un poco más alto que yo (seguro ronda el 1.70 m), trigueño, pelo negro rapado a los costados, ligeramente ondulado, vestido con unos jeans y una chaqueta marrón. Se acercó decidido y me extendió la mano. Noté al instante una mirada intensa y alegre, y una sonrisa que deslumbraría a cualquiera, más que nada a mí. Turbado por mi excelente suerte, caminamos con paso rápido al paradero mientras él buscaba la dirección del evento en Google Maps, ya que ninguno de los dos conocía la nueva ubicación del bendito Matadero. 
De pronto me salió con que quería pasar por la disco openmind más famosa del ambiente limeño, "para ver si había mucha gente en la puerta". Me pareció extraño pero accedí y fuimos para allá. Como era relativamente temprano había poca gente fuera, pero me jaló a una esquina y me propuso sentarnos a conversar un rato pues "aún es temprano" (eran casi las 11.30 pm). La charla duró más de 1 hora, y para cuando nos dimos cuenta eran casi la 1 am. Para ahorrar detalles, Diego es un chico de 21 años al que le encanta viajar por el mundo, estudia en Francia y trabaja para una ONG como traductor porque sabe como mierda de idiomas. Me quedé sorprendido por lo que me contó, tanto por lo que había hecho en tan poco tiempo como por su forma de vivir. Me dejó una impresión favorable pero también me replanteó mi forma de vida, centrada en terminar rápido una carrera y dejando de lado aspectos como conocer otras culturas y realidades, aprender un idioma o un deporte, o simplemente pensar: YOLO ("You only live once", o "solo vives una vez").

CUATRO
La conversación también me enseñó  algunas características de su personalidad. Entre ellas, la que más resaltaba es que sabía lo que quería. Un chico decidido, que no le importaba tomar la iniciativa si es lo que a él se le antojaba hacer. Y eso lo experimenté en la disco. Por cierto... concluyó que era muy tarde para ir a Matadero, y como mi idea era ir a la disco openmind más famosa, y estando ya en la puerta, no dudó en aceptar a entrar conmigo. Pagamos nuestras 25 lucas, pedimos los tragos de "cortesía" (vodka para mí, chela para él), e ingresamos con nuestras pulseras. Luego de dejar nuestros abrigos y pedir los tragos, bajamos a la sala Electro bajo su iniciativa (yo no soy fan de aquella zona pero me dio igual en aquel momento).
Nos ubicamos en el medio de la pista de baile, bajo la mirada y el escrutinio típico, y tras algunas miradas arrechas de los alrededores empezamos a movernos. Se notaba que le gustaba la música electrónica, y a mí también pero más que todo para escucharla. Bailábamos, y en cada momento que levantaba la cabeza me encontraba con la mirada más traviesa y llena de deseo que pudiera existir. Sonreía en aquellos momentos e inmediatamente desviaba la mirada. La timidez podía más, y el vodka que tomaba no tenía aún efectos contra ello. No sé en qué momento, sin embargo, no pudimos (pude) aguantar más y acerqué mi cara a la suya. El beso fue muy intenso, con mordida de labios y lucha de lenguas incluidas. Nos separamos luego de un tiempo, nos miramos, sonreímos, y seguimos bailando. Aquello se intercaló durante toda la noche: baile-agarre-baile, sin mucho descanso de por medio, valga la aclaración. Nunca había agarrado por tanto tiempo con alguien en una disco. En síntesis mis labios terminaron adormecidos literalmente, y ni siquiera paramos cuando nos trasladamos por menos de 5 minutos a la zona Latina, para darme el gusto ante tanta insistencia. Como supuse y luego me confesó, no sabía bailar salsa. Yo tampoco sé mucho, pero me defiendo. Ello explicaba su apego a la electrónica, además que no le vacilaba el reggaetón por cierto. Volvimos a Electro, hasta que a las 3.30 am me dice para irnos de ahí. 
Salimos, caminamos hasta el Kennedy y nos sentamos en una banca. Hablamos un toque, mientras los gatitos se nos acercaban en busca de calor y quizá cariño. Le propuse seguir caminando. Tomamos la Arequipa y bajamos sin rumbo fijo. Caminamos por la zona de las ciclovías, mientras Diego continuaba hablando de sus viajes y experiencias internacionales. Hablaba y hablaba, pero mis piernas ya no aguantaban más. Así que me senté en una banca y lo obligué a que haga lo mismo. En ese momento me soltó, con toda la decisión y desfachatez que lo caracterizaba, que quería dormir conmigo.
 La verdad es que aquella expresión me sorprendió, pues nunca nadie me lo había propuesto, hasta que capté que se refería a tener sexo. Me dio risa aquel eufemismo y me hice el huevón, como que no lo entendía. Todo palteado, me explicó lo que quería decir. El hecho es que el pata estaba bueno, además que tenía curiosidad y porque no teníamos otra cosa que hacer. Así que no dirijimos a un hotel 24 horas que da a la Arequipa, y que al parecer él conocía muy bien. Entramos, pagó el cuarto (luego me confesó lo caro que le salió la jugada) e ingresamos al telo. No entraré en mayores detalles en relación a ello, pues es fácil imaginar lo que pasó después. Solo añadiré como consejo: SIEMPRE llevar un condón, donde sea que uno vaya. En fin. Nos despertamos alrededor de las 7.30 am y, apurados como estábamos por llegar a nuestras casas, nos cambiamos, salimos, caminamos hasta Petit Thouars y me embarcó en el Corredor azul. Él se iba hasta el Kennedy.

  



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vacaciones alargadas

Cuando todos pensaban empezar clases el lunes 20, la fuerza de la naturaleza realiza su aparición de una manera tal como no se veía hace años en el país. Los huaicos y deslizamientos, sin contar las inundaciones producto de las lluvias, ocurren diariamente en la zona norte del Perú así como en ciertos distritos de la zona este de Lima (Chosica y Chaclacayo entre ellos). Ello produjo la interrupción de importantes vías de tránsito, como la Carretera Central (declarada en emergencia), el encarecimiento de alimentos (como el limón, famosísimo por llegar hasta los 50 soles el kilo pinches pendejos),  la acumulación de agua en ciudades como Trujillo y Chosica con la consiguiente aparición de posibles enfermedades como el dengue así como la cuantiosa destrucción de casas, negocios, escuelas y demás obras de infraestructura. Afortunadamente, y es algo de lo cual estoy muy orgulloso de recalcar, las campañas que se han creado con el fin de juntar la mayor cantidad de donativos son de...

Huevón

Y hasta que me tuvo que pasar. Hasta ahora, mis celulares se habían despegado de mí para siempre por culpa de facinerosos, delincuentes...y de las formas más traumantes. Pero ahora el extravío fue simplemente por huevón, descuidado, distraído. Corriendo por la av. Raúl Ferrero en La Molina, 7.28 pm (según mi última visita a Whatsapp) del día 10 de julio. Qué estupidez. Por tenerlo en la mano bajo una toalla, con el reproductor en volumen alto, la caida pasó piola. Por supuesto el transeunte, ni corto ni perezoso, lo apagó y se lo quedó. No lo culpo: yo hubiera hecho lo mismo, aunque quizá lo hubiera devuelto. Pero lo que más me jode no es la pérdida en sí, porque el celular este era muy lento para mis necesidades tecnológicas, se lageaba a todo momento y me impedía navegar con agilidad. Me molestó la forma tan estúpida de la pérdida, un modo sin precedentes pues nunca he escuchado que a alguien se le perdiera así algo. La llamada a la chica de Movistar para que anule el chip y el ...