
Magnífico. Sin precedentes, podría decirse. Así es como describiría la novela "Conversación en la Catedral", cuyo autor es nuestro premio Nobel, Mario Vargas Llosa. En pocas palabras, el eje principal de la obra es la historia de Santiago Zavala, desde su juventud hasta su adultez, un chico inteligente y que por cierta presión social sigue Derecho en San Marcos (considerada por su familia como una universidad para cholos). Sin embargo, este hecho es esencial en la novela ya que le da una visión del descontento de las clases populares por la situación del país, lo que lo lleva incluso a militar en movimientos comunistas revolucionarios. Claro está, todo ambientado en la dictadura de Manuel Odría, allá por los años 50.
No obstante, indiqué que la narración de "Zavalita" (como lo llamaban) es el eje principal, mas no el único. Típico del estilo de Vargas Llosa, el autor se adentra en la vida de la familia de Santiago, aristocrática, con los prejuicios de la época pero también con los beneficios que su posición económica conlleva. Dentro del clan Zavala se encuentra Fermín Zavala, el patriarca de la familia, dueño de una importante empresa y que colabora con el régimen (aunque posteriormente participa en un golpe de estado contra Odría).
Otra de la múltiples historia se centra en Cayo Bermúdez, desde sus inicios en Ica hasta su salto al poder, cuando se convierte en el encargado de la cruel represión contra cualquier oposición al régimen. Como consecuencia, es uno de los hombres más odiados por muchos de los políticos y personalidades públicas. Todo esto sin contar sus líos amorosos con la Musa, una famosísima cantante de ópera pero que termina mal por su adicción al alcohol y una cierta locura; y con Queta, una prostituta y amiga de la Musa.
Finalmente está la historia de Amalia y Ambrosio. La primera comienza como sirvienta de los Zavala, pero a raíz de múltiples problemas y situaciones extremas (bien salada su vida) termina como sirviente de Cayo Bermúdez y la Musa, convirtiéndose en una amiga para ésta. Ambrosio, por su parte, es amigo de Cayo Bermúdez desde la infancia, trabaja para él como chofer pero luego se va donde los Zavala, también como chofer. Cansados de ocultar su relación, Amalia y Ambrosio se mudan a Pucallpa, pero el desenlace no es del todo alegre. Y es justamente el encuentro entre Ambrosio y Santiago el que da origen al nombre de la novela, cuando se cuentan sus vidas en compañía de muchas cervezas en el bar La Catedral (hoy extinto).
Narrado en el conocido estilo de nuestro Nobel de Literatura, las historias se entrelazan y logran una considerable obra (por su extensión y por su calidad narrativa) que, considero, no se debe pasar por alto si te consideras fan de la literatura peruana (y vargasllosiana, claro).
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