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La esperada "matiné"

Tenía miedo. La tarde en que recibí la invitacion de mi mejor amigo, un diez de abril del año 2000, me emocioné tanto que no logré decir nada. "Te invito a mi cumpleaños", decía la tarjetita doblada en dos y con una hamburgueza en una esquina inferior. Mis compañeros, al igual que yo, no paraban de comentar lo que sería, para muchos, nuestra primera fiesta, "nuestra de nosotros" como dijo alguien. La miss Silvia acaba de ingresar, pero al parecer nadie lo notó, pues el gran barullo de voces y gritos se había apoderado de la, hasta entonces, callada atmosfera de mi salon, 1er grado C. Yel barullo continuó, incluso hasta la hora de salida, cuando las señoras de las movilidades, desesperadas buscando a sus pequeños pasajeros, nos encontraron en pleno bullicio, en la capilla del colegio. ¡Qué ganas tenía de llegar hasta mi casa, y contarles a mis papás la gran noticia! Se emocionaron, como lo imaginé, se alegraron, como yo, y se alocaron, igual que yo. ¡Que el regalo, qué te vas a poner, cuándo es, y dónde, y...! Ni yo me había puesto a pensar en esas cosas, creo q ni había leído el dia de la tan esperada "matiné", pero no me apresuré. Presentía que iba a ser un día inolvidable, un día que recordaría por mucho tiempo. Y el día llegó. Y la tarde llegó a su vez, la tan esperada tarde del quince de abril, un sábado cuando normalmente salgo con mis papás al Jockey o al cine. Pero hoy no era un sábado cualquiera, sino el de mi primera fiesta de cumpleaños. Mi mamá se esmeró en ponerme la mejor ropa que encontró y que desenpolvó, pues no tenía muchas oportunidades de usarlas. A las 4.30 en punto, salimos en dirección al Burger King, que conocía muy bien por estar muy cerca del colegio. El ambiente estba muy bien decorado con globos de distintos colores, muchas coronas de cartón en cada asiento de una larga mesa, y el ya conocido por mí, "el laberinto", que no es más que el clásico juego de las pelotitas, plataformas y escurridizos toboganes. Mientras tanto, mi madre se fue a acomodar junto con los demás padres de familia, que no eran pocos, a un lado del ambiente. Mientras me encontraba con mis compañeros y amigos, y nos decidíamos quién sería el rey de ese gran castillo, dos chicas con trajes amarillos y extravagantes sombreros hicieron su aparición. Qué querían?

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