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Verde

¿Qué empresa importante de nuestro medio no se ha involucrado, de alguna manera con el medio ambiente y todo lo relacionado a este? ¿Aunque sea un departamento de Asuntos Socioambientales? Y no son sólo las que se encuentran en rubros relacionados con el sector, como las mineras, sino otras de las más diversas, como bancos, universidades, colegios, supermercados, las constructoras, etc, etc.

Pues la razón más obvia es que la creciente difusión por parte de los medios de comunicación y de la población en general sobre los riesgos del cambio climático en mucho ámbitos de nuestras vidas ha estimulado a estas empresas a preocuparse más por mitigar las consecuencias de sus acciones en el ambiente. No obstante, esta repetina "preocupación" no sólo se da porque están muy preocupados por el futuro de las generaciones y esas cosas. También se encuentran muy grandes motivos de índole económico.

Principalmente, las grandes corporaciones siempre se van a ver interesadas en acciones que signifiquen menorar sus costos de producción o sus gastos de instalación...quién no.  Por tal motivo, reducir la cantidad de papel que la empresa utiliza, reutilizar el agua para regar las áreas verdes, reducen significativamente dichos gastos. En el casos de los centros educativos, es sabido que los jóvenes nos preocupamos más que los viejos por la sosteniblidad del ambiente; por lo tanto, ¿no es un buen gancho que estudiemos en un colegio o universidad que tiene las mismas preocupaciones que yo?

Bueno, en el caso de las autoridades regionales y municipales, esta preocupación está bien justificado pues se supone que su función es la de velar por el bienestar de la población, y estas políticas verdes para nada perjudican al ciudadano. Y el gobierno central, presionado, tuvo el acierto de crear el Ministerio del Ambiente, aunque desgraciadamente sin grandes recursos ni protagonismo político necesario. Muchas de las funciones que debería tener, como encargarse del manejo del agua o las tierras, son parte de otros ministerios!

La tarea está ahí, pendiente y esperando un mínimo de compromiso por parte de la sociedad civil. El desarrollo sostenible espera impaciente.

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