Procrastinando en la red me acordé que tenía una cuenta en Blogger, y más aun, que tenía un blog que no recordaba su nombre pero que me dio las ganas de visitarlo. Lo encontré tal y como lo dejé: las entradas quietas, el diseño retro monse y el nombre que le puse: McCondo (y debo reconocerlo, estuve en la duda de si ponerle McOndo; quizá lo vuelva a cambiar en un tiempo).
Sin embargo, algo llamó mi atención. Encontré 9 visitas a mi blog en un mismo día (1 de febrero) y, lo que más me sorprendió, que el 90% provenían del Perú. Cosa inusual pues los cuatro gatos que visitaban este blog eran de Estados Unidos o algún lejano país de Europa.
Eso me dijo algo: quizá este blog no está tan muerto como pensaba. Y, en realidad, estaba desfalleciendo gracias a mí. Es más de medio año que no lo visito, y mucho menos escribo una puta entrada que justifique su existencia. Lo abandoné malazo.
Pero eso cambiará (no sé cuántas veces lo he dicho jajaja). Mi vida no es la más emocionante del mundo, y mucho menos de mi país, pero algo me puede pasar un día de estos. No sé qué objetivo persiga este blog, o quizá ninguno y solo es un medio de desahogo, pero en realidad es lo de menos. Escribiré sobre lo que se me ocurra, tanto sobre cosas coyunturales como anecdóticas y pasadas de moda. En fin; es mi blog pues.
Eso sí: comenten algo. Eso me hace creer que no estoy solo en esto. Aunque sea para saludar :)
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