No tomé conciencia de que a esta edad uno ya puede ser padre o madre hasta que le tocó a una de mis amigas más cercanas. Es cierto que muchos de mis compañeros de colegio ya tienen sus criters, pero como eran personas "alejadas" de mi entorno no les daba mucha importancia: toma tu like y ya. Pero lo que le pasó a la Ratita me dejó helado. De la nada sube al grupo que tenemos algunos de mi expromo de la univ. en Whatsapp una ecografía junto con la "buena nueva", y ello bastó para sonreír y poner varios JAs , como celebrando una más de sus ocurrencias. Pero el silencio que siguió por su parte me preocupó y comprendí que algo sucedía; abrí una conversación privada con ella y lo dejó en claro: la noticia era real.
El anuncio oficial ocurrió en diciembre del año pasado, pero sin los detalles que supe más tarde. Al parecer unas molestias atípicas la llevaron a un chequeo médico que confirmó su estado, mas sus emociones y pensamientos en ese preciso momento es un tema pendiente que nunca hablé con ella y que creo que es demasiado tarde para revivirlo. La comunicación del suceso a su familia, según me contó después, fue algo más que accidentado y violento. Definitivamente, una noticia así no se toma con mucha calma, y menos conociendo a su mamá y la difícil relación que tenía con su actual "yerno"(hasta donde sé, la mamá de la Ratita no se enteró que su hija tenía enamorado hasta muy tarde).
Sacando cuentas, el fruto del amor (xD) es huaracino ya que se engendró durante el viaje a Huaraz que hicimos mis amigos y yo para un Congreso de nuestra carrera. El chico en cuestión asistió sin que la madre supiera, y aún recuerdo las llamadas que me hizo la señora a mi celular, preguntándome si estaba con su hija y si estaban bien, sin saber que para ese momento ella estaba muy bien acompañada (y ocupada por cierto jaja).
Como es obvio, una noticia así no la acepta una chica de 20 años y en mitad de su carrera con la misma felicidad y tranquilidad de una señora de 30 y picos con un trabajo fijo y un marido billetón. Según mis conversaciones con mis amigas, la animaron por un "atraso menstrual" absolutamente confiable y seguro. Mi amigo al parecer atracó, pero el chico en cuestión adujo motivos éticos, espirituales y demás, que hicieron que el ímpetu de la Ratita decayera y decidiera continuar con su embarazo. Mis amigas la trataron de disuadir con todos los argumentos posibles, pero el fruto del amor se creó por los dos, y era justo que la decisión del pata también sea tomada en cuenta.
Así que no se dijo más, y la gestación continuó. A lo largo de estos nueve meses he visto a mi amiga en muy contadas ocasiones, como San Valentín, donde hicimos una reu en la casa de playa de una de las chicas y la panza ya se dejaba notar. No fue a la reu por mi cumple a pesar que me aseguró que estaría, y pienso que fue lo mejor porque el humo, el alcohol y el ruido le hubieran hecho pasar un pésimo momento. Igual la extrañé mucho.
El muy esperado reencuentro sucedió hace dos días, en su baby shower. La Ratita tenía una circunferencia de panza considerable, se le notaba entrada en carnes, pero tenía una mirada mucho más tierna y el carácter más calmado y pleno. La vi súper feliz en su condición de madre y pareja formal, rodeada de todos los tíos, primos, sobrinos y amigos del chico en cuestión, hablando con ellos con cordialidad y respeto, y percibí que ello era mutuo. Me emocioné cuando abrieron mi regalo (colonia, crema y una hermosa manta) y leyeron: "Para G; De su tío...". Porque ya me considero SU tío, y dejaré que ella (por cierto, será niña) sea la única que me llame así.
PD: Nacerá en dos semanas como máximo y la valiente Ratita lo hará por parto natural. Lo tengo que repetir: valiente.
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